La abundancia de montes dispuestos longitudinalmente al eje de la cordillera pirenaica, es decir, de Oeste a Este, como el monte Torla o el Cuculo, crea dos ambientes totalmente opuestos entre ambas vertientes. Las solanas están representadas por una vegetación amante del sol y la sequía (quejigo, carrasca y xinebro), mientras que en las umbrías, almacenes de humedad y generadoras de sombra, extensas masas boscosas de pino silvestre son las protagonistas. En las laderas umbrías más marcadas encontramos amplias zonas de hauedo puro o bien mezcladas con abetos y otros caducifolios amantes de la humedad como el tilo, el serbal y el mostajo.
Cabe destacar por su singularidad, la marcada diferencia de vegetación que se produce en el monte Cuculo y alrededores, donde podemos encontrar a escasos metros especies propias del clima atlántico como el haya, del clima continental como el abeto y del mediterráneo como el quejigo y la carrasca.
* Texto de Xavier Pujol |