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Desde hace más de mil años,
los habitantes de Santa Cruz y Binacua forman parte del medio
natural y físico. Su participación activa en
la gestión del territorio fue decisiva para configurar
el aspecto actual. La supervivencia fue la premisa principal
que motivó a sus gentes a adoptar un método
de aprovechamiento que garantizase una jproducción
continua de los recursos, procurando su renovación
y mantenimiento y evitando agotar sus fuentes. La razón
la encontramos en un pilar moral básico: tenían
en cuenta a sus futuras generaciones.
Son muchas las huellas de ese pasado que
todavía se conservan. Campos, huertas, corrales de
piedra, paredes vivas, caminos, puentes, ganadería,
pastizales de verano, etc. Pero sobre todo aún es posible
encontrar a personas que han intervenido o siguen haciéndolo,
sabedores de la cultura forjada por generaciones y que, a
pesar de los tiempos actuales, se resisten a olvidar.
Los recursos utilizables determinan las actividades,
procesos y utendilios. El municipio de Santa Cruz ofrece también
diversidad para el ser humano y sus animales y cada especie
vegetal era empleada por alguno de ellos. El tipo de terreno
determina la obtención de determinados productos. La
piedra, el barro, la madera, el agua, los campos, los pastos,
y los animales fueron recursos básicos para desttollar
una vida que, aunque dura, era viable. El ser humano no era
sólo un ingrediente más dentro de los ecosistemas
sino que cumplía una función de ordenación
en casi todos los rincones, sin abusos, con respeto, una labor
casi divina.
La agricultura se desarrolló en su
plentud cultivando gran variedad de especies con su particular
aplicación. Centeno, el grano para el ganado y personas
y el tallo para la fabricación de "bencejos",
cuerda trenzada utilizada para los manojos de trigo ("gabillas").
El trigo para el pan. La cebada ("ordio") y la abena
("cebada") para los animales y personas. El cáñamo
pata confeccionar tejidos. La hierba, secada y almacenaada,
para el ganado en invierno. La uva para su consumo y para
el vino. Gran variedad de frutales, con algunas variedades
autóctonas. Cantidad de hortalizas, verduras y legumbres
cultivadas en unas de las mejores huertas de la comarca.
La ganadería se combinaba con la agricultura,
aprovachando producciones y subproducciones como los barbechos
("huebras"). Los montes, con poca densidad arbórea
y con superficies de pasto constituían un recurso importante
para el ganado que aprovechaba, por decisión del pastor,
aquellas laderas que se encontraban en sazón o que
convenían pastar.
Principalmente era la ganadería ovina
y caprina la más utilizada, organizada en rebaños
de poco cabezaje y proporcionando carne y algo de leche para
el consumo y lana para confeccionar prendas. La búsqueda
continuada de pastos durante todo el año obligó
a realizar desplazamientos, empleando mayoritariamente el
sistema trashumante directo, permaneciendo en las zonas bajas
del municipio durante el invierno y el verano, acogiéndose
al sistema trashumante inverso. Éste, mucho más
duro, consistía en descender a tierra baja durante
los meses fríos, en meses equinocciales aprovechar
pastos del municipio, y en el estío ascender a los
puertos de alta montaña de municipios vecinos.
Los animales de labor eran principalmente
los équidos, yeguas, burros y su híbrido, la
mula. Alguna Casa llegó a tener bueyes, más
lento que los anteriores pero desarrollando una gran tracción.
La aplicación de todos ellos era muy diversa, laboreo
agrícola, cargar y arrastrar.
El cerdo fue imprescindible y de él
de obtenían un dinfín de productos, desde alimentarios
como embutidos y jamones hasta higiénicos como el jabón. Gallinas, conejos y palomas no faltaban en
casi ninguna Casa.
La utilización forestal:
Todas las especies arbóreas y arbustivas
tenían aplicaciones concretas dependiendo de las características
de su madera y su follaje.
Del fresno ("fraixin"),
del chopo y del quejigo ("caxico"),
árboles abundantes, se empleaban las hojas como forraje
para el ganado. En septiembre se podaban y de guardaban en
los pajares para el invierno, consumidas las hojas, las ramas
servían de combustible. En ocasiones la corteza se
daba a raer a los conejos. El pino dilvestre, el abeto y la haya se
cortaban de manera recional para la construcción de
vigas, dinteles y otros elementos estructurales y funcionales.
El pino es quizá el que más aplicaciones tenía. El "caxico" y la carrasca principalmente
para leña y ésta última también
para carbón. Las bellotas ("glanes") como
pienso para los animales. El boj ("buxo") para infinidad
de utensilios, cuchatas, comederos de ganado ("restrillos"),
colgadores, etc. El avellano ("abellanera")
para varas de pastor, el cornejo ("sanguiño")
para mangos de rastrillo, los sauces de ribera ("sargueras")
para cestos y tabiques.
Infinidad de especies y aplicaciones se quedan
en el tintero. Hay que insistir en la amplitud de conocimientos
de muchos aldeanos, información que el visitante puede
ir desgranando a través de la conversación.
* Texto de Xavier Pujol |