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Los acantilados y paredes rocosas son representativas
en el municipio de Santa Cruz. En estos ambientes extremos
es donde se observan los mas espectaculares casos de adaptación
de las especies vegetales. Aquí prevalecen la precariedad
de algunas paredes, unas duras condiciones de sequía
o excesiva humedad y una escasez de suelo nutritivo tan sólo
presente en rendijas o pequeñas fajas.
En las paredes solanas cabe destacar la abundancia
de corona de rey (Saxifraga longifolia), endemismo pirenaico
capaz de absorber las sales de calcio del sustrato y axudarlas
por sus hojas adquiriendo una apariencia casi mineral. Esta
planta, floreciendo una sola vez en su vida para luego morir,
ofrece un fabuloso espectáculo en el mes de junio con
sus grandes penachos de vistosas flores.
En las paredes más umbrías
destaca la oreja de oso (Ramondia myconi), también
endemismo del pirineo y aunténtico reducto de la muy
antigua presencia de vegetación tropical, que con sus
hojas peludas y sus flores violetas y naranjas adornan los
senderos de los alrededores de Santa Cruz.
En las inaccesibles peñas encuentran
refugio y oquedades para nidificar multitud de aves cono el
buitre leonado, el quebrantahuesos, el alimoche, el águila
real, el treparriscos, vencejo real, avión roquero,
etc., y que en sus vaivenes diarios comparten peisaje con
aldeanos y turistas.
* Texto de Xavier Pujol
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